Antes se desconocía que pasaba con las cigüeñas en invierno. La primera respuesta real llegó de la mano de un pájaro que recibió un disparo en una cacería el 21 de mayo de 1822 en el Castillo Bothmer en el norte de Alemania, resultó que la cigüeña blanca abatida llevaba clavada en el cuello una flecha de casi 80 cm de longitud y origen centroafricano.
Así se resolvió el misterio de donde pasaban el invierno estas aves.