La naturaleza nos puede parecer idílica y maravillosa, rebosante de belleza, pero no nos engañemos, no es precisamente un sitio amable.
Continuamente se dan momentos que nosotros los humanos calificaríamos de crueles y despiadados, los actos de depredación y las luchas por conquistar o defender un territorio se dan continuamente entre todo tipo de especies, incluidos nosotros mismos, pero en la naturaleza no hay ni buenos ni malos, solo vencedores y vencidos.
Las peleas de cigüeñas son muy violentas, tratan de herirse con los picos y en los choques que se producen en vuelo pueden acabar con un ala o una pata rotas.