Los chinos saben bien de la importancia de los gorriones. En el año 1958 decidieron exterminar a los gorriones porque se comían parte de las cosechas, esto provocó que las plagas de insectos terminaran con todas las cosechas, lo que se tradujo en una hambruna de tales proporciones que llegaron a morir entre 15 y 55 millones de personas. Aunque no es oficial el dato, se sabe que se llegó a practicar canibalismo entre los humanos.
Los gorriones tuvieron que ser reintroducidos desde Rusia.
Ahora que se ha detectado que en muchas ciudades europeas están desapareciendo, las autoridades y los entendidos se muestran preocupados por las consecuencias de que nos quedemos sin gorriones.